Motosierra

Motosierra es una banda de rock and roll originaria de Montevideo, Uruguay, conformada por: Marcos Fernández como vocalista; Álvaro Crespo, baterista; Luis Machado, guitarrista, y Leonardo Bianco como bajista. Puede ser considerada un exponente de la escena latinoamericana y una de las más prolíferas en ella, en cuanto a producción discográfica y musical en general.

Perfil de la banda

Sonido y presentaciones

Su sonido crudo y agresivo, junto a la impronta de las presentaciones en vivo — que viran entre lo caótico y obsceno, al tiempo catarsis eufórica y visceral — alimentan el renombre obtenido, que críticos y otros músicos han acrecentado describiendo a Motosierra como “la banda más salvaje de Rock ‘n Roll de Sudamérica”.

Letras

Esta característica, junto a la temática de sus letras, contrastan fuertemente con el común de las bandas uruguayas, precisamente las englobadas dentro del Rock Nacional. Violencia, rebeldía y autodestrucción, en un medio donde se suele cantar sobre mundanidades, hasta el cansancio reflejando la vida aplastada y monótona del uruguayo medio. Son letras propias de himnos contra el aburrimiento, el hartazgo de la vida monótona y la música desapasionada. Amores viciados, mujeres malditas y sexo; whisky, drogas y excesos; satanismo, sangre y venganza son propias de las letras de Motosierra.

Influencias

Considerando las influencias, se puede hablar de Turbonegro, Hellacopters, Supersuckers, Zeke, Dwarves, como así también de bandas clásicas como lo son Motörhead, Iggy Pop & The Stooges, New York Dolls y Dead Boys; aunque, cabe acotar, la lista se puede extender aún más, y hallar bandas de los 50’s como de los recientes 90’s. El acervo de bandas, tenemos que acordar, es el mismo que pesa para toda la nueva generación de bandas en todo el mundo. Aún así, la influencia recae sobre los más determinantes; los que aportan la actitud autodestructiva — como es el caso de Iggy Pop & The Stooges y Dead Boys —, el sonido desafiante, y, no menos importante, el sentido que la respuesta cultural toma con la banda, entre otros aspectos. También se habla de Chicos Eléctricos y Cross como bandas influyentes, pero en el marco del rock uruguayo.

Contexto; bandas antecedentes

Contexto socio-cultural

Nota: Este es un esbozo de la historia, centrado en los elementos que influyeron en Mototosierra; no un recuento total de lo sucedido.

Hacia mediados de los años 90, en Uruguay, una camada de bandas de rock and roll se da a respirar el aire de la contracultura en respuesta a la identidad nacional, y se constituye como un movimiento under; fenómeno que carecía de objeciones políticas inherentes, pero que, no obstante, mantenía una postura de repudio a los elementos culturales del país, que ciertamente reprimían la cultura del rock and roll: así, hablamos del Canto Popular, como expresión popular que desde la segunda mitad de los 80’s gozaba de resurgir tras la dictadura, y al “rock” veía como esa “música fornánea” que nada tenía que ver con los uruguayos, despreciable por el estilo de vida, el ritmo e idiosincrasia similar al de la juventud norteamericana; por otro lado, en términos más generales, la concepción sobre la reconstrucción de todo aquello que en el período dictatorial había sido retrasado, se contrariaba con la visión de dichas bandas jóvenes. Y es que en todos los ámbitos, el país apuntaba a destacar los elementos que hacían a la identidad nacional, los cuales habían sido agredidos, censurados, menospreciados durante el período de facto; la valoración del folclore, el tango, la murga, el candombe, la vida tradicional del uruguayo, y los íconos de la cultura nacional, era una sobrevaloración para esta generación adicta al rock and roll, que en nada lograba idenficarse con aquello. Todo apuntaba a contener elementos uruguayos: desde los 80’s, Jaime Ross hace del rock una combinación de murga, milonga, folclore y candombe, y canta a los campeones del mundial de fútbol de 1950; las letras de rock se escriben en español, se agrega el lunfardo buscando adrede la vulgaridad — coloquialidad — en palabras que el pibe de barrio emplea; ya en los 90’s se habla de Rock Nacional, la “rebeldía” propia del pequeño país, ajena a los parámetros clásicos del Rock and Roll extranjero, extra-continental.

Así, la consigna era muy simple: el uruguayo medio era la imagen que estos rockeros despreciaban; la música rock, el medio para enfrentar el tradicionalismo, dar una respuesta reblede al entorno cultural que volvía a intentar crear una identidad nacional. Contra las generaciones anteriores, contra el desagrado por las influencias norteamericanas — hay que recordar la sensibilidad a la cultura estadounidense que deviene de la responsabilidad que tuvo Estados Unidos en muchas guerras, y en propiciar el golpe de estado en 1972; el desprecio tiene obvias motivaciones — la vida hedonista operó como escapatoria de toda una realidad social incompatible, deprimente por las limitaciones económicas, las promesas políticas y el concepto que el uruguayo medio tenía de sí mismo.

Estamos hablando de los 90’s, década hija de los rigores de la pasada (mitad sumida por la desgracia dictatorial, mitad viviendo lo que algunos llamaban “primavera democrática” y otros, simplemente, respiraban con alivio) y década que veía surgir una escena musical profesional, teniendo vistas hacia el exterior. Son los años de la proliferación de la escena underground. A pesar de que numéricamente dicho ambiente era — y sigue siendo — reducido, el mérito radicaba en la capacidad de tomar un concepto de rebeldía — ya existente desde fines de los 80’s de la mano de Los Estómagos, por ejemplo — que consistía en componer himnos a la disconformidad y sofocamiento, y darle un giro radicalmente crudo; y cuando no crudo, al menos desafiante.

Bandas antecedentes: Chicos Eléctricos; Cross

Chicos Eléctricos [1991- 1999] son las palabras con las que empiezan a describir la lista de bandas influyentes en los grupos actuales, formados en su mayoría en este siglo. Para el under, hablar de ellos equivale a nombrar una leyenda, un trozo de la historia del Rock and Roll uruguayo. Las razones, son simples y evidentes: Chicos Eléctricos supuso un cambio en el sonido, que incitaba a la violencia, a la discordia agresiva, y permitía identificarse a aquellos jóvenes que no lograban congeniar con otros sonidos, otra música; por otro lado, poseían una capacidad de generar reacciones en extremo distintas, así ganándose tanto odio como fanatismo.

En cuanto a las letras, Chicos Eléctricos estableció para siempre parámetros que hasta el día de hoy influyen y se expresan. Es esa lírica que no deseaba ser lírica ; aunque sí un medio de expresión, no un arte; coqueta en absoluto; desafiante; pero por sobre todo, fiel al lema “Sex, drugs and Rock and Roll”. No se trató — ni tampoco se insinúa pensarlo hoy — de una caída en el cliché absurdo, o tonto, del rockero. A pesar de que notoriamente se anteponía a los esquemas culturales uruguayos, a las espectativas que el país tiene de cada juventud y su moral, la banda centraba sus letras en cuestiones simples, cotidianas, del malestar y ahogo diarios; aunque la constante fuera la visión de rockeros en un país que poco y nada los mencionaba o cedía mérito. Y esta constante es la que persiste en las bandas montevideanas: no se trata de problemas sociales, sino del problema personal con la sociedad; no es la lástima por lo sufrido, sino la violencia causada por la frustración; las letras, no reflejan displicencia, arrojan actitud antisocial. Por otro lado, el absurdo jugaba a veces mejor que la coherencia. Así, componen Kürten Säken (del su último álbum Juguete Subterráneo, 1998), cuya letra fue sacada de un libro para aprender sueco con ninguna frase debidamente armada, por el contrario, la atención recae en valorar las letras tan cual importan para el Rock and Roll: en muchos casos, nada en absoluto. Así, Chicos Eléctricos demuestra no ser una banda que ofrece un mensaje de reflexión filosófica, o política. La filosofía ya existe, y ellos sólo la toman: es punk; la simpleza de esta idiosincrasia se hace obvia, es decir, sin necesidad de evidenciarla con mensajes elaborados.

En otra instancia, en la escena se halla Cross [1984 – 1998]. Al tiempo que podemos describirlos en los mismos términos que Chicos Eléctricos, es decir, en cuanto a su actitud y rudeza en el sonido, mencionamos su característica más reflexiva, lo cual lo diferencia de la anterior banda. Con Cross, sí nos encontramos con letras que mencionan la realidad social que el país adolescía, las injusticias y decepciones. Aunque debemos aclarar que no se presentó como una voz de denuncia. Como en todas las bandas de dicha escena, el desahogo no es deliberado, meditado; es impulsivo. El nombre de las bandas bastaba para decirlo todo, y, cuando no, las letras y el sonido operaban en su lugar.

La Hermana Menor es un ejemplo de grito disconforme reflejado en el nombre de la banda; como en el artículo Buenos Muchachos, “Esa dulce introversión” de Gabriel Perevoni [1] se menciona sobre ellos:

Es que son los hermanos menores, los bastardos de los ochenta. Sin tanta ceremonia pospunk, ¿viste?

Cross tomaba una actitud y estética, y las presentaba carismáticamente, lo cual le ganó una serie importante de fanáticos. Esa actitud y estética punks, lo inigualaban cuando se tenía en cuenta que Cross, de hecho, era una banda de Heavy Metal. Lo que es más, sus presentaciones en vivo reunían tanto metaleros como punks, que en definitiva pasaban a ser, a pesar de las distintas inclinaciones musicales, simplementes rockeros frente a un escenario, convulcionando mientras las canciones sonaban al máximo volumen. Y estas convocatorias generaban adeptos entre distintos rockeros, debido a que Cross ofrecía algo con lo que, en común, podían identificarse muchos jóvenes. Se lo puede reconocer meramente tomando el nombre del primer álbum: Sólo quiero salir de aquí, que contenía una canción homónima. No hace falta explicar demasiado que ese título no era más que una reveladora necesidad de deshacerse del sofocamiento, escapar del sitio donde no puede hacerse lugar.

No obstante, el éxito no se hallaba a la hora de lanzar álbumes, sino en el recibo de los jóvenes. Respecto a esto, Marcelo Cross (Marcelo F.) comenta:

Es difíil creerlo pero cada vez que esta controversial banda tocaba en vivo, tenía el poder de reunir montones de fanáticos incondicionales, pero sin embargo, las bandas teloneras eran las que tenían sus discos primero.” [Cross, Marcelo: “La historia de Cross” – Texto original completo

Las perspectivas de triunfo, tal cual se reflejan en el comentario de Marcelo Cross — en la medida que se tiene en cuenta el recibo que el Rock and Roll tenía en las disqueras, radios y entre el común de los jóvenes — se mantenían al ras del suelo; al menos en Uruguay. Esto es un aspecto que forma la actitud del rockero uruguayo, y que encuentra su nido en la contracultura, en el underground.

En este contexto de Chicos Eléctricos y Cross, otras bandas se sumaron a forjar esa postura de enfrentamiento a pesar del fracaso.

Historia de la banda

Hacia octubre de 1999, Chicos Eléctricos ofrece un show de despedida en el bar Perdidos en la noche. Ahí, se encontraban G.B, Walo y Luis, ex-integrante de la Sudaca y Tabaré Riverock Banda. La disolución de “los Eléctricos” suponía que cada integrante tomaría rumbos separados, e inevitablemente se encaminaran nuevos proyectos.

En noviembre, sin nombre ni cantante todavía, Walo invita a ponerle voz al grupo a Marcos Fernández: amigo desde la adolescencia, vecino del barrio del Prado, y compañero de bandas efímeras, armadas más por diversión y matar el rato, que por lograr un acorde correctamente. Ese mismo mes, el cuarteto se consolida.

Los tempranos ensayos al siguiente año, resultan en covers y sus primeras canciones. Sin esfuerzos ni premeditaciones, simplemente se topan con un sonido animal y una actitud incontenible, que hasta tanto no se iniciaran en los escenarios, sets de batería sufrirían los destrozos de Walo (por lo cual llegarían a ser echados de la sala de ensayos).

Se hacen conocer por primera vez bajo el nombre de Satanazis: una evocación a Satanás y los nazis; es decir, la combinación de lo peor en el mundo, una suerte de suma de todo lo perverso, torcido y maligno como nombre para una banda que ponías sus pies en el hardcore. No obstante, Satanazis no sobrevive a la primera presentación en vivo; de hecho, nunca llegaron a hacer un show como tales. El impacto del nombre no hizo esperar la reacción del dueño del bar, el cual se negó a presentarlos así. El nombre alternativo rondaba por la misma idea: identificarse con algo crudo, algo que simplificara el sonido asesino que se proponían; y entonces El loco de la motosierra salió como lo más factible en una tormenta de de ideas, inspirados en el personaje Leatherface de la película de horror The Texas Chainsaw Massacre. Sin embargo, el nombre terminó por acortarse simplemente a Motosierra.

En marzo, debutan sobre un escenario teloneando a Buenos Muchachos en el bar Perdidos en la noche. Tocando a todo volumen, frente a un público desconocido, hacen sus primeros destrozos y el concierto se convierte en un caos: Marcos se desacata, rompe un micrófono, lastima a alguien al patear un platillo de batería; Walo acomete tocando con un doble bombo; G.B. y Luis distorcionan del todo sus guitarras, y todo se refleja en el sonido, que llegó hasta espantar, literalmente, a los presentes.

Con esta alineación, Motosierra compone sus primeros temas, que luego se incluirían en un demo; entre estos, se encuentra la primera canción de la banda: Arder y destrozar. En el 2001, este y otros doce temas más forman parte del álbum debut XXX, editado por el sello argentino No Fun Records.

El 2001 se convierte en un año clave de aciertos a nivel internacional: son seleccionados entre más de doscientas bandas de todo el mundo para participar del tributo a Turbonegro Alpha Moherfuckers: a tribute to Turbonegro [Blitzcore Records, Alemania], para el que realizan una versión de Hobbit Motherfuckers; al mismo tiempo, forman parte de ese álbum Supersuckers, Dwarves y, entre otros, Queen of the Stone Age. A su vez, es el año en que re-editan su primer disco en Alemania como LP, y editan vinilos en Suiza, Japón y Finlandia.

Durante los siguientes años, la atención de los sellos extranjeros no decaerá y con regularidad participarán de tributos y discos split con otras bandas, convirtiéndose en una característica de Motosierra tanto trabajar con sellos foráneos, como también lograr un considerable número de producciones; y en tanto estos aspectos son comparados con otras bandas uruguayas — algunas de ellas con trayectorias que hablan de diez años — se convierten en su impronta distintiva, en cuanto al trabajo profesional se refiere.

Un año luego, se les abren las puertas para realizar por primera vez una gira por Brasil: Amatadora Tour 2002, donde dejarán a su paso fanáticos y un renombre imborrable. Tanto la aceptación brasilera, como la argentina, opacaría por mucho tiempo el reconocimiento dado en Uruguay, donde poco y nada se atenderá su música.

Son meses de grandes presentaciones en el extranjero, que tendrían su primer pie en el tour por Brasil, y un segundo paso en el festival Sounds from de underground Festival 2 en Buenos Aires, Argentina.

Año 2002, resacoso y acelerado, que concluye — se podría decir — con la grabación de un disco de covers, casi inmediatamente luego del festival en Buenos Aires. Directo desde el W.C. Bathroom days re-revisited: un compilado de catorce canciones, grabado en una sala de ensayos y en no más de dos horas, que contiente temas como Love song (The Damned), Sufragette city (David Bowie), I got erection (Turbonegro) y Gypsy motherfucker (G.G. Allin).

En el 2003, editan su segundo álbum, que daría en llamarse Rules!!!. Motosierra consigue ejecutar ciertas acrobacias y con buenos resultados, realizando versiones de Mujeres vengan a mí (Los Violadores), Nice Boys (Rose Tattoo) y Girl (Bored!). Lo que es más, no sólo imprime exitosamente su sello en cada versión, sino que se demuestra poder seguir una constante en el sonido y aún no caer en la reiteración o la falta de creatividad. Así, Set on fire y Mary-Jane se convierten en clásicos de su repertorio para casi toda presentación, y Rules!!! gana su lugar junto a XXX sin opacarse.

El mismo año, en setiembre, vuelven de gira por Brasil en el Foda Tour 2003, que les presentaría las cuidades de Porto Alegre, Florianópolis, Curitiba, San Pablo, Río de Janeiro, Belo Horizonte y Vila Velha. Pese a las dificultades, sin dinero o idea alguna de lo que econtrarían en esas ciudades, las expectativas de hacerse de un lugar de respeto se doblarían gracias a diversas oportunidades: presentarse en un programa de televisión, entrevistas, y la chance de compartir escenario con las bandas más reconocidas del Rock and Roll brasilero, como Evil Idols, Forgotten Boys y The Butcher Orchestra.

En los meses posteriores, graban un disco split con “Evil Idols”, que incluye temas inéditos, editado en Brasil por el sello Läjä Records.

Hacia el 2004, Motosierra re-editan con Läjâ Records el disco XXX. En esta edición, incluirían tres nuevos temas: Feed my head, Holocaust, y Hell drunkards & pretty tattoed hookers; además del video de F.U.C.K, cuya realización estuvo a cargo de Diego Melogno.

Por otro lado, graban con la banda brasilera Forgotten Boys un álbum split y lanzan con el sello 13 Records de Brasil.

Finalizado el 2004, al siguiente año Motosierra hace dos presentaciones importantes, que le significarán experiencias en escenarios con mayor calidad y presentarse ante nuevos públicos. Precisamente, en agosto de 2005 realizan el show La Bella y la Bestia junto a Astroboy, en el cine Plaza. Prometía ser un concierto de contrastes, que más allá de las bandas se reflejaría en el público. Motosierra abrió el espectáculo frente a un grupo de jóvenes sentados en las butacas de cine, que en su mayoría desconocían la banda. Unos, esperaban el momento de Astroboy, una banda de rock revival; otros, aguardaban por Motosierra, un show intranquilo y violento. El contraste fue muy evidente, a tal punto que se produjeron dos reacciones: jóvenes se despegaron de las butacas y acercaron al escenario frenéticamente; y otros se retiraron del lugar, momentos luego de observar a Marcos contorsionarse semi-desnudo, realizar gestos obsenos y simular actos sexuales con Luis; y ver a éste ridículamente travestido — con ropas de su esposa — hacer mímicas — cambiando de canal con un control remoto imaginario y exagerando una masturbación — al tiempo que interactuaba con el público en un juego de responder a los sonidos de su guitarra. Indudablemente, Motosierra gana en otros círculos una modesta fama por sus salvajes conciertos.

Meses después, en setiembre, esta imagen se populariza en el festival de rock de mayor convocatoria del Uruguay. Para sorpresa de la banda, son invitados al festival Pilsen Rock, realizado en el departamento de Durazno. Nada podía ser más desequilibrante que Motosierra en un contexto de bandas de Rock Nacional, miles de jóvenes con camisetas y enormes banderas de Buitres, Trotsky Vengarán y No Te Va Gustar, por demás ajenos a su agresiva propuesta musical. En este marco, debutan frente a una inmensa masa de jóvenes, dispuestos a desafiar al público y mostrar un espectáculo nunca antes presenciado por la enorme mayoría.

A pesar de tropezar con dificultades con los equipos, abren el show con ruidos sin sentido de guitarra, bajo y batería, al tiempo que Marcos aparece en escena presentando a la banda como Zenith y exclamando “¡I wanna rock!” [“¡Quiero rockear!”].

El desagrado del público se hacía llegar con insultos y abucheos al ver a Luis travestido y Marcos frotando el micrófono contra sus genitales, adrede despertando connotaciones homosexuales, impúdicas y groseras. Al mismo tiempo, sin embargo, algunos cientos de jóvenes respondían positivamente a la música, como así al espectáculo en su totalidad. El espectáculo de Motosierra y la visceralidad de la reacción de cierta parte del público desencajaban totalmente.

Si bien dicho festival significó una oportunidad de darse a conocer masivamente, abriéndoles las puertas para críticas y modestamente para mayor popularidad, la banda aún debía enfrentar retos con tanta o mayor dificultad que desde los inicios. Aún debían lidiar con la falta de equipos, dinero para ello, y colocar su música en el exterior sin el apoyo local. A ello, por otra parte, se sumaba la creciente tensión entre la banda,la falta de equipación propia y las malas decisiones tomadas, ocasionalmente desembocaban en peleas y discusiones entre la banda y G.B.

El mismo mes de octubre, telonean a Die Toten Hosen en Buenos Aires, Argentina. En esta ocasión, la banda no tiene buen recibimiento por parte del público presente, aunque no se registraron respuestas negativas siquiera similares a las del Pilsen Rock.

Hacia comienzos de 2006, la banda recibe un fuerte golpe: en febrero, ante la negativa reiterada de la banda de presentarse por primera vez en Europa y antes de la grabación del siguiente disco, G.B. decide abandonar el grupo. A pesar de ello, el resto se mantiene unido y aúna fuerzas para seguir adelante con la banda, pero no consigue eludir las consecuencias de su apartamiento. Con la grabación del disco en marcha, no cabía la posibilidad de encontrar remplazo, como tampoco la de postergar aquello primero.

En marzo comienza la grabación del disco, la cual, a pesar de contar con un miembro menos, sigue adelante con los otros tres integrantes. El proceso se prolonga por siete meses, lapso que ni la suma de todos sus discos anteriores equivalía; ello se debió un cambio en la postura de la banda, que se volvió a mayor dedicación en la grabación, en orden de mejorar la calidad del sonido respecto a sus discos anteriores. Algunas canciones sufrieron modificaciones luego de la ida de G.B, reflejándose en las letras y algunas melodías; por otra parte, también el hecho de que los tres debieran reaprender los temas influyó en las modificaciones.

En el mes de julio termina la grabación del disco y comienza inmediatamente el proceso de edición. Mientras tanto, en el mismo mes la banda consigue un remplazo para el bajo. Se trata de Leito (Leonardo Bianco), quien con 21 años pasaría a ser el integrante más joven de Motosierra. Su incorporacíón resultó un respiro de alivio para la banda — que venía de superar tensiones y duros obstáculos luego de verse con un miembro menos —, en la medida que demuestra virtuosismo con su instrumento y en igual grado componer el ambiente relajado, ameno y amistoso, que hacía mucho tiempo la banda no gozaba. Hacen su primera presentación con él en La Barraca, en agosto, luego de varios meses de ausentarse de los escenarios.

Llegado octubre, tras prolongadas y esforzadas sesiones en el estudio, lanzan Life in Hell [Vida en el Infierno] con el sello uruguayo Bizarro Records. Reciben buenas críticas a nivel regional y atención de medios de comunicación locales por las catorece canciones del disco. En comparación con los dos discos anteriores, tiene mayor difusión; esto dio pie a que las opiniones sobre Motosierra se formaran a partir de su última producción, pues, claramente, sus anteriores trabajos habían pasado casi desapercibidos.

No obstante, a pesar de la difusión de Life in Hell, el disco no tuvo un recibo masivo, o al menos importante; lo que es más, al igual que toda su discografía, y la propia banda, continuaba en círculos de culto.

Fuente: Wikipedia

Una respuesta to “Motosierra”

  1. MOTOSIERRA la mejor propuesta de sudamerica de los últimos 10 años.
    salido de éste agujero llamado uruguay.
    raw power.
    kick ass R&R

    salu2

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