Historia del Rock en Argentina

Como en cada país iberoamericano, en la Argentina el rock and roll influyó y se desarrolló con características propias. Argentina, al igual que México, se destacó por desarrollar desde muy temprano (1957) un considerable movimiento de rock en español con figuras de amplia fama internacional como Los Cinco Latinos, Sandro de América, Luis Aguilé y Palito Ortega.

Pero lo que caracteriza al rock de Argentina es lo que en ese país se denomina como «rock nacional», un subgénero del rock que apareció en la segunda mitad de la década del 60, con características musicales originales y abordando las temáticas que preocupan a los jóvenes, que alcanzó una gran masividad, con bandas fundadoras como Los Gatos, Almendra, Manal, Vox Dei, Arco Iris y Sui Generis. El rock nacional de Argentina es uno de los antecedentes del movimiento cultural-musical continental que a partir de la década del 80 comenzó a conocerse con el nombre de «rock latino».

Los orígenes del rock argentino abarca desde las primeras manifestaciones del rock and roll en Argentina, luego de su nacimiento en Estados Unidos en 1954-1955 hasta el surgimiento del llamado «rock nacional» argentino en 1966-1967 y su consolidación antes de la instalación de la última dictadura militar en 1976.

Terminología

Varios términos con significaciones equívocas y variaciones importantes de país a país, se utilizan para denominar las expresiones artísticas que interpretan rock and roll en el mundo iberoamericano y latino. En este artículo se utilizan con el siguiente alcance:

  • Rock iberoamericano: abarca todas las expresiones del rock and roll realizadas en los países de América Latina y España, por músicos nativos (incluye a Brasil y el rock cantado en inglés, así como cualquier otro idioma iberoamericano).
  • Rock en español“: abarca todas las expresiones de rock and roll cantadas en español.
  • Rock latino: abarca todas las expresiones de rock and roll realizadas en América Latina, el Caribe y la comunidad latina de los Estados Unidos, tanto en español, como en inglés, portugués y cualquier otro idioma “latino”. En sentido estricto se refiere a un movimiento cultural continental que apareció en la década del 80.
  • Rock nacional en Argentina: se refiere al movimiento de “música progresiva” que hizo explosión en 1967 con La Balsa. Puede verse la precisión de su significado en el siguiente título.
  • Rock argentino: se refiere a todas las manifestaciones del rock and roll en un sentido amplio realizadas en la Argentina. en cualquier idioma y subgénero.
  • Otros términos: ocasionalmente se pueden encontrar otros términos emparentados como “rock chicano”, “rock en tu idioma”, “rock andino”, que también suelen ser utilizados con variadas significaciones.

El alcance término del «rock nacional» en Argentina

En Argentina se denomina «rock nacional», con cierta imprecisión, a un subgénero del rock surgido en la segunda mitad de la década del 60 que en general reúne las siguientes características:

  • cantado en español
  • impronta contracultural
  • temática no «pasatista» reconocible como propia por la juventud
  • un sonido que lo distinga del llamado rock internacional (anglosajón).

También en términos generales, la idea de rock nacional tiende a excluir lo que se suele denominar de manera poco precisa, “música comercial”. Sin embargo, en algunos casos puntuales, temas o grupos que no cumplen con algunas de las condiciones anteriores, pueden también ser aceptados como “rock nacional”, sin que exista una clara racionalidad para ello.

Probablemente más que en otros países, en la Argentina hay un cierto consenso en distinguir lo que se denomina “rock nacional” de otras expresiones musicales que en otros países serían considerados rock and roll.

En particular, esta conceptualización del rock nacional ha tendido a considerar como “no rock nacional” a manifestaciones musicales masivas como las de Los Cinco Latinos, Billy Caffaro, Sandro, el Club del Clan, Palito Ortega, Leonardo Favio, Banana y César Pueyrredón, Sabú, Francis Smith, Facundo Cabral, Piero, Sandra Mihanovich, Marilina Ross, o expresiones no anglosajonas como Ritchie Valens (chicano), Los Teen Tops (México), Los Jaivas (Chile), Los Iracundos (Uruguay), Roberto Carlos (Brasil), Jaime Roos (Uruguay), Rita Pavone (Italia), Nino Bravo (España), entre muchos otros. Por el contrario otros músicos de estilos particulares sí han sido considerados como rockeros, como León Gieco, Alejandro Lerner, Vicentico, el Bahiano, Los Auténticos Decadentes, Rubén Rada (Uruguay), Carlos Bisso (que cantaba en inglés), etc.

Los límites entre lo que se entiende o no como rock nacional en Argentina, varía considerablemente entre los especialistas y a veces carece de todo fundamento. Sin embargo el concepto se ha ido haciendo menos restrictivo con el paso del tiempo, como ha pasado con Sandro, revalorizado como rockero a partir de la década del 90. En los últimos años también, el rock nacional argentino, se ha incluido más y más dentro del llamado rock latino, en el que la fusión con los más diversos ritmos latinoamericanos se ha vuelto mucho más amplia, extendiendo las fronteras de lo que se entiende por rock.

1957-1966: La primera década del rock en Argentina

Aquel momento: la segunda mitad de los años 50

Cuando estalló el rock and roll, en la segunda mitad de la década del 50, recién comenzaba la Guerra Fría que puso al mundo bajo amenaza de destrucción nuclear, y la Argentina comenzaba a vivir una de las etapas más inestables de su historia, entrando en una espiral imparable de violencia política de casi tres décadas que desembocaría en lo que en el mundo se conoce como la guerra sucia en Argentina y la Guerra de Malvinas en 1982.

En 1952 el presidente Juan Perón había sido elegido para cumplir su segundo mandato al mismo tiempo que Eva Perón moría de cancer con 33 años. La población estaba dividida en dos partes enfrentadas que se despreciaban mutuamente: peronistas y antiperonistas. En 16 de junio de 1955 la oposición antiperonista organizó un golpe cívico-militar utilizando aviones de guerra que bombardearon Plaza de Mayo causando más de 350 muertos. Tres meses después otro golpe de estado derrocó al presidente Perón estableciendo una dictadura militar autodenominada Revolución Libertadora (1955-1958).

Desde ese momento los militares derrocarían a todos los gobiernos electos (Frondizi, Illia y Martínez de Perón) estableciendo dictaduras cada vez más violentas y opresivas. Entre 1955 y 1983, hubo 18 años de dictaduras militares y solo 10 de condicionados gobiernos electos. En ese período, con el apoyo abierto de los Estados Unidos y la tolerancia de Europa, las dictaduras militares terminaron imponiéndose en todo el Cono Sur de América. En 19581959 se produjo la Revolución Cubana, que influiría en la radicalización de la lucha política y en la creación de movimientos guerrilleros en toda América Latina (incluyendo Argentina) y que contaba entre sus principales dirigentes al argentino Ernesto Che Guevara.

Socialmente la Argentina había vivido una etapa de extraordinaria expansión en los últimos 70 años, con millones de inmigrantes de todas partes del mundo (principalmente italianos y españoles, pero también franceses, alemanes, judíos, polacos, árabes, gitanos, japoneses, paraguayos, uruguayos, chilenos), mayoritariamente varones, que llegaron a superar la población nativa, mestizándose masivamente y multiplicando por 20 la escasa población inicial del país (Argentina pasó de tener 0,12% al 0,57% de la población mundial). Ese proceso generó una sociedad netamente urbana, con una enorme clase media y luego una igualmente extensa clase obrera industrial, ambas sin parangón entre los países del Tercer Mundo, que mantenían tensas relaciones entre sí.

Para 1955 las grandes oleadas migratorias internacionales procedentes de Europa se habían detenido completamente (continuando las de los países fronterizos). El país había consolidado su desequilibrio territorial, con un 35% de su población concentrada en la Ciudad de Buenos Aires y su conurbano industrial, complicando la tradicional oposición entre «los porteños» de Buenos Aires y «el interior» (resto del país), con profundas consecuencias sociales y culturales. Un dicho popular, «Dios está en todas partes pero atiende en Buenos Aires», expresa gráficamente esa situación.

Culturalmente, en las décadas del 40 y del 50 el tango se había consolidado como música nacional y se había establecido como parte esencial de la identidad de la generación nacida entre 1920 y 1935, cuyos hijos serían sacudidos por el rock and roll y el movimiento juvenil contracultural de los años 60 y 70. La oposición tangorock, sería uno de los códigos fundamentales del conflicto generacional en Argentina.

La influencia inicial: Bill Haley y los demás padres del rock

El rock and roll venía desarrollándose en Estados Unidos desde fines de la Segunda Guerra Mundial como un estilo popular desarollado por músicos negros, a partir de la fusión del rhythm & blues, el country & western (folklore blanco) y el swing (jazz). El nuevo género estalló definitivamente entre la juventud en marzo de 1955, a raiz de la inclusión de la canción “Rock Around the Clock”, de Bill Haley y sus Cometas, en la escena inicial de la película Semilla de maldad (Blackboard Jungle). Desde ese momento se instalaron en la escena internacional músicos como el propio Bill Haley, Chuck Berry, Bo Diddley, Elvis Presley, Little Richard, Jerry Lee Lewis, entre otros.

En la Argentina, la primera manifestación local parece haberse producido en enero de 1957 al estrenarse la película “Al compás del reloj” (título original: “Rock Around the Clock”, 1956), en la que Bill Haley y sus Cometas son las figuras centrales. El film fue prohibido en varios países, debido a que se decía que los adolescentes perdían el control al escuchar esa música y arrancaban las butacas. En Buenos Aires la película causó furor y al terminar las funciones los jóvenes iban al Obelisco a bailar rock and roll.

Los periodistas mendocinos Carlos y Jorge O. Campana en un notable artículo titulado El día que el rock and roll invadió Mendoza recuerdan así aquel día del verano del 1957, cuando Al compás del reloj se estrenó en Mendoza:

Cuando el centro se dislocó
Las calles Lavalle y San Martín se encontraban invadidas por los jóvenes. Las muchachas de 15 y 16 años, estaban tan excitadas que se trepaban a las persianas de los comercios y gritaban. Otros se abrían paso con sus automóviles. Algunos tenían casi como placer de amagar el choque. Esta alegría no terminó en el cine Cóndor sino que siguió en la plaza San Martín, en donde los rockeros terminaron su verdadera fiesta. Otra reunión rockera se llevó a cabo en las inmediaciones de la estatua de San Martín. Allí siguieron bailando sin parar hasta las cuatro de la mañana. Así, se realizó la primera manifestación masiva del rock en nuestra provincia. En aquel tiempo causó un impacto muy grande, que fue comentado y criticado por los medios de prensa y por un sector de la sociedad mendocina.

Debido al éxito, ese mismo año se estrenó en el país, una segunda película de Bill Haley y sus Cometas, Don’t Knock the Rock, estrenada con el título de “Celos y revuelos al ritmo del rock” (1956).

Eddie Pequenino: el primer rockero argentino

La influencia de Bill Haley sobre los músicos argentinos tuvo un resultado inmediato con la formación de la primera banda de rock and roll argentina, Mr. Roll y sus Rocks, liderada por Eddie Pequenino, de quien se decía que iba a ver la segunda película de Billy Haley al cine Metropolitan para observar y aprender los arreglos musicales del rock and roll.

La banda estaba integrada por el propio Eddie Pequenino (trombón) a quien acompañaban Arturo Schneider (saxo tenor), Franco Corvini (trompeta), Buby Lavecchia (piano), L. Rea (guitarra), Banjo (contrabajo) y Jorge Padín (batería). El grupo fue el primero en Argentina en grabar canciones de rock, todos covers de Bill Haley: “See You Later, Alligator”, “Mambo Rock”, “I Cry More”, “Rock”, “Shake, Rattle and Roll”, “Rancho Rock”. Su versión de “Celos y revuelos al ritmo del rock” (Don’t knock the rock), vendió más placas que el propio Haley.

Eddie Pequenino (1928-2000) era un hijo de inmigrantes italianos (siempre mantuvo un claro acento italiano al hablar) nacido en el barrio de Villa Urquiza, donde vivió toda su vida. Se había destacado como trombonista de diversas orquestas de jazz, entre ellas la de Lalo Schifrin y a lo largo de su vida fue muy popular por sus apariciones musicales y humorísticas en televisión, sobre todo aquellas en las que acompañó a Alberto Olmedo, La peluquería de Don Mateo y en Domingos para la Juventud. Pequenino también integraría el elenco de músicos del programa de televisión el Club del Clan (1963-1964), junto a Palito Ortega, Johnny Tedesco y otros, donde se cantaba un rock and roll en español. Era conocido como «el Bill Haley argentino». Moris, uno de los padres del rock nacional, lo llamó el primer rockero argentino y recuerda así su influencia en una entrevista.

P: Y vos, cuando eras un perro joven, ¿a quién respetabas?
-A Eddie Pequenino, el primer rockero argentino. Lo escuchaba a las once de la mañana en la confitería Cabildo. Me acuerdo que siempre pedía un ice cream soda… Me gustaría volver a charlar con Eddie Pequenino, alguna mañana en algún bar, tomándonos un ice cream soda.

El 29 de agosto de 1957 se estrenó la película argentina Venga a bailar el rock, del director Carlos Marcos Stevani, probablemente la primera del rock iberoamericano. En la misma se registraban las primeras actuaciones en cine de Nélida Lobato, Eber Lobato (coreografía), y contaba con la participación de Pedrito Rico, Alfredo Barbieri, Amelita Vargas y Eddie Pequenino, entre otros músicos.

En mayo de 1958 Bill Haley y sus Cometas se presentaron en Buenos Aires. El diario La Razón anunció el acontecimiento con el siguiente titular:

Bill Haley llega a Buenos Aires para dislocar a la juventud porteña con el rock.

La revista Antena publicó en tapa una foto de Bill Haley con poncho y tomando mate. El dato no es menor, porque ya en ese momento había aparecido una fuerte oposición cultural al rock and roll, con el argumento de que se trataba de «música extranjerizante», proveniente de la generación anterior, que oponían el carácter nacional del tango. Este aspecto de la confrontación generacional que comenzó entonces, influirá considerablemente en el desarrollo de una corriente de «rock nacional», con características fuertemente diferenciadas, que buscaría diferenciarse del rock and roll mimético de las manifestaciones anglosajonas. Mr. Roll y sus Rocks fueron elegidos por Billy Haley para ser la banda soporte de sus presentaciones en Argentina.

También en ese primer año de 1957 (22 de mayo) debutaron Los Cinco Latinos, un grupo coral-instrumental mítico de los orígenes del rock latino y probablemente el primero en obtener fama mundial. Fue uno de los primeros en cantar rock en español, replicando el estilo doo wop de Los Plateros (The Platters). Estaba liderado por una mujer (algo fuera de la común), Estela Raval y su esposo el trompetista Ricardo Romero, junto con Hector Buonsanti, Mariano Crisiglione y Jorge Francisco Pataro. Enseguida grabaron su primer álbum (Maravilloso, Maravilloso, Columbia, 1958), acompañados por la orquesta de Waldo de los Ríos, con grandes éxitos como “Recordándote” (que alcanzó el segundo lugar en el ránking del programa Discomania Mundial que transmitía para toda America la WRUL de Nueva York), “Amor joven”, “Abran las ventanas” y el cover en español del ultrafamoso Only You (Solamente tú), abriéndoles camino para una extraordinaria difusión internacional. Realizaron conciertos en todo el mundo, llegando a tocar en el Show de Ed Sullivan y compartir escenario con Los Plateros (The Platters), siendo su mayor éxito Balada de la Trompeta, destacándose también “Juntitos, Juntitos” que fue el tema de La Familia Falcón, una popular telenovela.

Simultáneamente la radio comenzaba a difundir el nuevo estilo. Probablemente el primer programa fue “Melodías de rock’n’roll”, emitido diariamente por Radio Mitre con la conducción de César Lazaga. El programa se presentaba como una respuesta dirigida a la juventud, de los Mediodías de Tango que emitía también todos los días la emisora. Allí se difundían temas de Jim Lowe, Tomy Crombie, Little Richard, Eddie Cochran, Buddy Holly, The Platters y Paul Anka. Poco después Jorge Beilliard ponía en el aire por Radio Excelsior un programa llamado Rock and Belfast (con el auspicio de la sastrería Belfast) en el que comenzó a difundir los últimos discos de los rockeros estadounidenses.

Como ya estaba sucediendo en otros puntos de América Latina, desde un primer momento apareció la cuestión del idioma, las traducciones y la incomprensión general de las letras, volviéndose habitual conocer el sentido de las canciones por unos pocos indicios (como el título en español) y cantarlas de manera puramente fonética. Por un lado empezaron a traducirse al español los títulos de las canciones y los nombres de las bandas norteamericanas (luego seguirían las letras mismas). Pero por el otro los músicos y bandas locales adoptaban nombres ingleses y a veces tergiversaban el significado original de las canciones en inglés, como pasaría con el éxito Pity, Pity, cantado por Billy Cafaro, quien no tradujo el título (que significa “Piedad, piedad”), con la intención de que pareciera un nombre de mujer.

De este modo Bill Haley & And His Comets pasó a ser Bill Haley y sus Cometas, y algo similar sucedió con Los Plateros (The Platters). Lo mismo pasó con las canciones: “Rock Around The Clock” se conoció como “Al compás del reloj”, “See You Later Alligator” se tradujo primero como “Rock del caimán” y luego como “Hasta luego cocodrilo”, “Mambo Rock” fue “La roca del mambo”, y “Happy Baby” se llamó “Nena feliz”.

Elvis: cuando el mundo hizo plop. Entre Billy Cafaro y Luis Aguilé

Te acuerdas de Elvis, cuando movió la pelvis
el mundo hizo plop y nadie entonces podía entender
qué era esa furia.

(Mientras miro las nuevas olas, Charly García, 1980)

A diferencia de lo que sucedió en Estados Unidos y como en otras partes de América Latina, en la Argentina Elvis Presley no desplazó a Bill Haley (en gran medida por la mayor cercanía de éste con el mundo latino), pero le agregó al rock su pose rebelde y una sensualidad que resultaba escandalosa para los criterios de entonces. Con Elvis Presley los jóvenes argentinos, comenzaron a cambiar su presencia y hacerla más provocativa: los jeans, el cuidado del pelo, el chicle y la camisa abierta con el cuello levantado. Elvis pasó también a ser el modelo de los músicos locales (Luis Aguilé, Billy Caffaro, Sandro, Palito Ortega, Johnny Tedesco, etc.).

Elvis entró masivamente a la Argentina en abril de 1958, al estrenarse su tercera película “Loving you”, lanzada como “La mujer que yo adoro”.

Ese año aparecieron nuevos artistas del rock and roll y se produjeron los primeros éxitos locales. El grupo Los Paters con el cantante Danny Santos (luego Lalo Fransen), difundió un exitoso rock and roll de Marty Robbins, “Saco de sport blanco” (A White Sport Coat) y “Me olvidé de olvidarla” (I Forgot To Remember To Forget), de Elvis con un destacado solo de guitarra.

Otra banda, Los Modern Rockers tenía como cantante a Luis Aguilé, que se venía destacando desde 1956, difundido desde Radio Libertad (luego Radio del Plata) y que al año siguiente alcanzaría la fama en toda Hispanoamérica con su álbum Luis Aguilé Vol. 3 y luego con clásicos del rock iberoamericano como “Cuando Salí de Cuba” y “Dile” (muy difundida en el mercado norteamericano interpetada por Vonda Shepard con el título “Tell me”), cuando ya se había radicado en España. Luis Aguilé reclama para sí, con cierto fundamento, el título de primer rockero de la Argentina.

Desde Radio El Mundo surgió Billy Cafaro, con dos grandes éxitos, un cover de Paul Anka, “Pity, Pity” (sin traducir y dando a entender que se trata del nombre de una mujer), que vendió la extraordinaria cantidad de 300.000 copias[20] (La Balsa vendería 250.000) y “Personalidad”. Billy Cafaro produjo la primera rockmanía por una estrella local. Las colas para entrar a la radio ubicada en Maipú 555, congestionaba todo el centro de la ciudad. Para realizar sus audiciones radiales, Cafaro llegaba en helicóptero hasta el obelisco. Su popularidad fue fugaz, comenzando a decaer luego de grabar un rock alemán llamado Kriminal Tango, que provocó serios enfrentamientos con los simpatizantes del tango, lo que lo llevó a emigrar a España.

La influencia chicana y mexicana: bambas, plagas y popotitos

En octubre de 1958 se lanzó en Estados UnidosLa Bamba” interpretada por un desconocido cantante californiano, de origen chicano, llamado Ritchie Valens (Ricardo Steven Valenzuela), quien comenzó a ser el equivalente latino de Little Richard. Sin duda alguna se trata del primer hit mundial del rock iberoamericano. Su influencia para el rock latino fue extraordinaria desde un primer momento y se ha extendido desde entonces generación tras generación. “La Bamba”, un tema tradicional del folklore mexicano en ritmo de rock and roll, implicaba el surgimiento de una corriente “latina” de rock and roll con un estilo propio, cantado en español y fusionado con ritmos del folklore latinoamericano. Todo ello en el corazón del mercado estadounidense, lo que abría enormes posibilidades de difusión mundial. Sin embargo esa posibilidad fue abortada el 3 de febrero de 1959, el día que murió la música, cuando Ritchie Valens, Buddy Holly y The Big Bopper se mataron en un accidente áereo (a ese día se refiere el tema “American Pie” de Don McLean). De todos modos Ritchie Valens dejaría abierto el camino del rock chicano que años después daría músicos de renombre mundial como Carlos Santana, afluyendo a la gran corriente de rock latino a partir de los años 80.

Otra influencia decisiva para el rock argentino (y en general para todo el rock iberoamericano) fueron las bandas mexicanas de rock and roll de fines de los años 50 y comienzos de los años 60. Decenas de grupos como Los Teen Tops, Los Blue Caps y Los Locos del Ritmo crearon adaptaciones en español de clásicos de Elvis, Chuck Berry, Little Richard, Buddy Holly ganando una extraordinaria popularidad continental.

En Argentina, de todos ellos, fueron Los Teen Tops los que tuvieron mayor influencia, en gran parte por las giras que realizaron al país recorriendo varias ciudades. Los Teen Tops eran una banda mexicana creada en 1957 y liderada por el venezolano-mexicano Enrique Guzmán (canto), que también integraban originalmente Jesús “Tutti” Martínez (requinto), Armando “Manny” Martínez (batería), Sergio Martell (piano) y Rogelio Tenorio (bajo). Difundieron temas que han quedado como clásicos anónimos en la memoria colectiva de varias generaciones de jóvenes en Argentina, como “La Plaga” («ahí viene la Plaga!»), una adaptación al español de “Good Golly Miss Molly” de Little Richard, y “Popotitos“, notable recreación de “Bony Moronie” de Larry Williams. Otros grandes éxitos de alto impacto en la Argentina fueron “Presumida”, “Speedy González”, “El Rock de la cárcel”, entre muchos otros. Son ellos los que inventaron el verbo español «rocanrrolear». Con esa integración grabaron tres álbumes de enorme difusión con versiones latinas de las canciones de rock and roll estadounidense más conocidas. En 1962 Guzmán se separó de la banda (reemplazado primero por el “gringo” Ken Smith y luego por Dyno) lo que llevó a una pérdida de convocatoria, grabando dos álbumes más hasta su disolución en 1965, y con su desaparición una caída generalizada del interés por el rock en México durante dos décadas.

Los Teen Tops visitaron la Argentina varias veces. La primera vez en 1961 con Enrique Guzmán y luego con vocalistas como César Cervera y Dyno hasta 1965. Siempre tocaban en el programa Escala Musical, conducido por Carlos Ballón, que se transmitía por Canal 13 los domingos entre las 14:00 y las 15:00. Su visitas coincidían con los bailes de carnaval, muy populares por entonces, donde se concentraba la juventud para bailar los ritmos de moda.

Debutaron los Teen Tops en Buenos Aires en Canal 13, al tocar “Rock del Rio Rojo”. Tutti Martínez en la segunda parte agarró para cualquier lado. Ese día tocaron Bailando el twist (cantaban Gaston y Tutty), La Plaga (cantaba Ken Smith), Popotitos (Gastón), Rock de la carcel y Vueltas y vueltas (Ken Smith). La gente en las presentaciones pedía a Gastón pues al gringo Ken no se le entendía nada de lo que cantaba.

Los rockeros argentinos han reconocido una y otra vez la influencia de esas bandas mexicanas en los comienzos del rock nacional.[25] Litto Nebbia ha dicho que las bandas rosarinas que se formaban a comienzos de la década del 60, estaban muy influenciadas por el rock mexicano. Serú Giran, la súper banda que integraron Charly García, David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro, grabó en 1982 una versión de “Popotitos” (en la que Lebón grita “agarrame la vena, nena”) que volvió a ser un gran hit.

Kay Galifi, guitarrista de Los Gatos, la banda fundadora del “rock nacional” argentino, se refiere así a la influencia que él recibió de Los Teen Tops:

(Fue) allá en Rosario. Bueno, una vez oyendo radio en el comercio de mi papá escuché un grupo mexicano… Los Teen Tops, exactamente. Cuando oí aquel sonido de Strato, quedé loco. El timbre era brillante. Fui a verlos tocar en el auditorio de la radio. No conseguí. Había mucha gente. Conseguí verlos después en un club. Cuando vi a los tipos tocando en el escenario, todo aquel clima, enloquecí y pensé: “es eso lo que yo quiero”. Entonces le hice unos agujeros a mi guitarra, le puse dos cositas, un pedazo de hilo y pasé a tocarla como si fuese una guitarra eléctrica.

La Nueva Ola y el Club del Clan

¿Te acuerdas del Club del Clan
y la sonrisa de Jolly Land?.

(Mientras miro las nuevas olas, Charly García, 1980)

En 1959 el sello RCA manejado por un publicista ecuatoriano, Ricardo Mejía, inició una experiencia de fabricación de ídolos y éxitos musicales orientados a la juventud, que primero adoptó el nombre de La Nueva Ola y luego el Club del Clan. Experiencias similares, en mayor o menor magnitud se realizaron en toda América Latina, a veces como parte de la misma estrategia comercial de RCA para el mercado latino. En Brasil, hubo un programa muy parecido llamado la Joven Guardia (1964), que tenía a Roberto Carlos como figura principal.

El sello grabador se dio una estrategia inicial de difusión con centro en la grabación de discos y la realización de recitales públicos en sus instalaciones y shows televisivos (Swing, Juventud y Fantasía en Canal 7; La cantina de la guardia nueva en Canal 11).

Los tres primeros artistas en ser contratados fueron Rocky Pontoni (Orlando Amador Pontón), Marty Cosens (Rubén Cosentino) y Mariquita Gallegos. En los años siguientes serían contratados otros músicos, algunos de los cuales tendrían una larga actuación en el pop argentino, entre ellos: Fernando Borges, Jolly Land, Victor Buchino, Violeta Rivas (Ana María Adinolfi), Chico Novarro, Lalo Fransen (Norberto Franzoni), Edith Scandro, Nena y Terry Morán, Raúl Lavié, Raúl “Tanguito” Cobián, Pino Valenti, Johnny Tedesco (Alberto Felipe Soria), Nicky Jones (Norberto Fago) & The Rocklands, y Palito Ortega. Se realizaban versiones en castellano de famosos temas extranjeros, adaptadas por Ben Molar.

El primer gran hit de esa serie llamada Explosivos, previa al Club del Clan, fue el tema “Eso, Eso, Eso” del grupo uruguayo Los T.N.T. y autoría de los hermanos Virgilio y Homero Expósito, en 1960. Luego siguieron la ultrafamosa “La novia”, cantada por el chileno Antonio Prieto y “Llorando me dormí”, interpretada por Bobby Capó y Violeta Rivas. Se trató de éxitos inéditos, que superaban cada uno el millón de copias vendidas y que se hicieron conocidos en todo el continente.

Al año siguiente Mejía contactó a Alberto “Tito” Soria, un humilde adolescente de 16 años, admirador de Elvis, que alternaba el canto con empleos informales. Luego de oirlo cantar varios covers en inglés le preguntó si sabía alguna canción en español, y Soria le contestó que él mismo había compuesto una, llamada “Rock del Tom Tom“. La canción fue grabada el 18 de abril de 1961, bajo su flamante nombre artístico, Johnny Tedesco. El éxito fue inmediato vendiendo medio millón de copias y es uno de los más firmes candidatos a ser considerado el primer rock argentino.

El éxito de La Nueva Ola llevó naturalmente a que, en 1962 RCA Víctor y el Canal 13 de televisión de Buenos Aires, firmaran un contrato para poner en el aire un programa semanal, musical-juvenil, denominado El Club del Clan que salió al aire el 10 de noviembre de 1962 y se transmitía todos los sábados a las 20:30.

El programa mostraba una tribu juvenil a la que se presentaba como reflejo de la juventud argentina de entonces, en el que cada cantante representaba un estereotipo y con él un estilo musical diferente: melódico, tango, twist, bolero, cumbia, ritmos caribeños. Los números musicales constituían el eje del programa. Poco a poco los covers comenzaron a ser reemplazados por canciones propias de los más creativos del programa, entre los que se destacaban Chico Novarro y Palito Ortega, junto a Johnny Tedesco, Nicky Jones, Violeta Rivas «y la sonrisa de Jolly Land» como recordó Charly García varios años después, en el tema “Mientras miro la nuevas olas“.

El éxito del programa fue histórico, alcanzado un rating de 55,3 puntos. En un año se lanzaron tres álbumes con las canciones que se cantaban en el programa que se agotaron. Los cantantes se transformaron en ídolos juveniles y producían escenas de histeria colectiva, mientras que los clubes se disputaban su presencia en vivo.

En 1964 se realizó la segunda temporada, pero los otros canales tomaron medidas para recuperar posiciones, contratando a los artistas más destacados. El Club del Clan contrató nuevos artistas pero el éxito de 1963 ya no era repetible. Ese año, el 12 de marzo se estrenó la película “El club del clan“, con dirección de Enrique Carreras, pero el programa de televisión fue levantado.

Unos añós después, en 1967, el periodista Luis Santagada, en la revista Panorama reflexionaba sobre el fenómeno en un artículo titulado Idolos de barro:

Era un ídolo mas de la nueva ola, reunía miles de acalorados adolescentes, que bramaban al compás de sus urticantes canciones, en los clubes de barrio. Cobraba jugosos chachets. “Se desinfló como casi todos”, sentencian los entendidos. Esto es vox populi en el ambiente. El mayor fenómeno de venta popular de discos y suceso publico, la “nueva ola”, ha sido barrida por el olvido. Nada queda de Nicky Jones, Tanguito, Jolly Land, Jonhy Tedesco, Rocky Pontoni. Solo Palito Ortega ha sobrevivido, trabajosamente. Muchos lo predijeron. Fue fugaz.

Simultáneamente llegaba al país ese terremoto mundial que fue la beatlemanía, modificando de raíz el gusto juvenil y abriendo un nuevo panorama musical-contracultural que en 1967 estallaría con el tema “La Balsa” de Los Gatos y el nacimiento del «rock nacional», tal como se entiende en Argentina.

Sandro: el Elvis de Valentín Alsina

En 1960, simultáneamente con el inicio del fenómeno comercial de la Nueva Ola y el Club del Clan, un grupo de jóvenes de los suburbios industriales del sur de la ciudad de Buenos Aires, creaban una banda de rock and roll llamada Los Caniches de Oklahoma. Entre sus integrantes, como guitarrista, se encontraba Roberto Sánchez, quien se hacía llamar Sandro. El grupo se completaba con Héctor Centurión (bajo), Armando “Cacho” Quiroga (batería), Miguel “Lito” Vázquez (guitarra rítmica) y Carlos Ojeda (piano y percusión); luego formarían parte de él Enrique Irigoytía (guitarra rítmica) y Juan José Sandri (guitarra). Un año después cambiaban el nombre por Los de Fuego.

Los de Fuego fueron la primera banda argentina que reunía todas las características clásicas del rock and roll. Sin bien la mayoría de sus temas eran covers en español de los hits rockeros en Estados Unidos y Gran Bretaña (al estilo de las bandas mexicanas de entonces), también hicieron algo que era una novedad, incluir rock propios. El primero fue “Comiendo rosquitas calientes en el Puente Alsina”, de Sandro, que grabaron en un demo en 1960 (candidato a primer rock argentino) y luego le siguieron otros como “Los brazos en cruz”, “El trovador”, “Sólo y sin ti”, “Queda poco tiempo” y “Ave de Paso”, compuestos por Sandro.

Los de Fuego -y Sandro en particular-, habían seguido una trayectoria artística completamente diferente de la del Club del Clan, tocando en bares y bailes suburbanos, por poco dinero y hasta el amanecer, ganando un espacio popular para el rock and roll.

El propio Sandro reflexionaba años después sobre su inicio en la música:

Yo me nutrí con el rock. Gracias al rock dejé las calles, las navajas y las cadenas, y agarré una guitarra. Dejé la campera de cuero y las pandillas. El rock me salvó. Me salvó de que fuera quizás un delincuente.

En 1964 Sandro y Los de Fuego grabaron su primer álbum, que lleva como título el nombre del grupo, incluyendo “Te conseguiré”, “Anochecer de un día agitado” (Beatles), “My Bonnie”, “El dinero no puede comprarme amor (Beatles)”, con letras en español traducidas por Ben Molar, convirtiéndose en uno de los grupos de mayor éxito comercial del momento. Este álbum ha sido considerado histórico, un eslabón de importancia en la evolución del rock en la Argentina, así como una influencia determinante para el nacimiento del «rock nacional» argentino dos años después.

Sandro desarrolló un estilo de canto “convulsivo” y movimientos de significación sexual, evidentemente derivados de Elvis, pero que adquirieron características completamente personales y que fue principalmente dirigido como un acto constante de seducción hacia las mujeres. Este estilo sexual irreverente tuvo un efecto arrasador sobre las jóvenes argentinas y latinoamericanas (donde curiosamente más incidencia tenía la prédica sexualmente restrictiva de la Iglesia Católica), sobre todo aquellas pertenecientes a los sectores más populares. Las fanáticas de Sandro (“sus nenas”) llegaron a ser tan importantes como él mismo, devolviendo en sus presentaciones un clima de desenfreno y sexualidad, entre las que se volvió un clásico entregarle sus bombachas (panties). Para la época, el mensaje de Sandro resultaba un revulsivo radical contra las normas morales establecidas sobre la virginidad de las mujeres y las relaciones prematrimoniales, férreamente establecidas en toda América Latina.

Cuando hago los movimientos sensuales en el escenario siento que abajo, en la platea, deben de haber 450.000 ratones corriendo carreras. ¿Qué miran esas chicas? ¿Qué necesidades tienen? ¿Qué vacíos? Me intrigan. (Sandro, 2006)

Desde fines de la década del 60 Sandro viró su estilo musical para ser uno de los principales desarrolladores de la balada romántica latinoamericana (aunque manteniendo muchas características del rock en su temática de desenfreno sexual y en ciertos arreglos musicales) que lo llevaría una fama sin precedentes en todo el continente, llegando a ser el primer latino en cantar en el Madison Square Garden en 1970.

Con el dinero obtenido en sus actuaciones, Sandro fue uno de los que alquiló el mítico local musical llamado La Cueva, para crear un reducto que impulsara el rock nacional. La Cueva terminó contratando a Los Gatos, que se formaron en ese local y se desempeñaron como grupo permanente, hasta que grabaron “La Balsa” en 1967. Sandro también creó un estudio de grabación en su casa completamente equipado, que solía prestar a las nuevas bandas de rock.

Paradójicamente, Sandro fue en general rechazado por los jóvenes que adhirieron al “rock nacional” argentino, mayoritariamente de clase media, tildándolo de «grasa», un término despectivo para referirse a ciertos gustos populares, generalmente de sectores trabajadores.

A partir de los años 90 el rock nacional revalorizaría a Sandro, y varias bandas incluyeron sus temas en el repertorio rockero, algunas de las cuales se volverían importantes éxitos, como “Dame fuego” y “Resistiré”. En el año 2002, la cadena MTV y la revista Rolling Stone eligieron el tema “Tengo” de Sandro, como el Nº15 entre las 100 mejores canciones del rock nacional argentino.

La primera canción de rock argentina

A partir de 1960 fueron grabadas por primera vez varias canciones de rock en español compuestas por autores argentinos. Algunas de ellas alcanzaron gran difusión, incluso convirtiéndose en clásicos que perduraron. Entre ellas se encuentran:

1967-1976: La aparición del «rock nacional» argentino

La beatlemanía y la invasión del rock contracultural

En 1964 y como en el resto del mundo, el fenómeno Beatles cayó como una bomba en Argentina con A Hard Day’s Night (tema, álbum y película), consolidándose al año siguiente con el álbum Help! (“Help!”, “Ticket to Ride“, “Yesterday“) y la película.

La «beatlemanía» significaba mucho más que el gusto por un nuevo estilo musical. El rock representaba el surgimiento de una cultura juvenil global, que se expresaba en ritos colectivos y que tuvo su manifestación más profunda en la revolución sexual. Tenía como símbolos el pelo largo, la estética del jean, la minifalda y el unisex. Tomó conciencia de la existencia del «poder joven» y soñó con cambiar el mundo.

En la Argentina el rock internacional coincidió con una generación (nacida aproximadamente entre 1945 y 1960), que contenía altos niveles de politización y movilización a través de organizaciones estudiantiles y sindicales que comenzaban a enfrentarse en la calle a las dictaduras militares (sobre todo a partir de 1966), incluyendo una activa participación de los jóvenes de la extensa clase media del país, tanto varones como mujeres. Esa generación simbolizó su identidad con el rock y la revolución sexual, que opusieron como ruptura radical al tango y la doble moral machista de sus padres, sobre todo la referida a la virginidad de las mujeres y las relaciones sexuales prematrimoniales.

El rock argentino fue por muchos años, a diferencia de Estados Unidos o Gran Bretaña, un movimiento cultural juvenil de clase media, principalmente de Buenos Aires y otras ciudades cercanas, como Rosario, La Plata y Mar del Plata. Los jóvenes de clase obrera y del interior del país, con un gusto musical más asimilable al del resto de los jovenes latinoamericanos, se volcaban más por el folklore o por formas pop (algunas emparentadas con el rock) como Sandro, Leonardo Favio, Palito Ortega y el Club del Clan, el cuarteto cordobés, etc. Eso llevó a una cierta confrontación, o al menos una separación, entre las expresiones musicales populares masivas y lo que entonces se llamaba “música progresiva“, que sin dejar de tener masividad dentro de los sectores medios, afectó sus posibilidades de llegar al gran público. La misma razón llevó a algunos músicos de rock, paradigmáticamente Sandro, a abandonar el ámbito más restringido del rock argentino, para desarrollar una música popular de masas que, en países como Estados Unidos o Gran Bretaña no se hubiera dudado en calificar como rock.

En la Argentina la llamada “Invasión británica” (con bandas como Los Beatles y los Rolling Stones) fueron mucho más influyentes que la ola de rock & roll clásico estadounidense (Elvis Presley, Chuck Berry, Little Richard), tanto para el gusto juvenil inicial por el rock & roll internacional como para el surgimiento de un «rock nacional» con identidad propia.

Inmediatamente surgieron los imitadores, como Los Jets, que llegaron a grabar varios discos con adaptaciones de las canciones del cuarteto de Liverpool. Pero fueron las notables «invasiones uruguayas» de 19641965 las que contribuyeron decisivamente en Argentina para que se comenzara a tocar rock en el país. Inspirados en el nuevo rock británico, muchos músicos jóvenes uruguayos, comenzaron a emular sus sonidos. Dos bandas en particular, Los Shakers y Los Mockers, tomaron el estilo de los Beatles y los Rolling Stones, respectivamente, cantando en inglés.

Así fue que, a mediados de los años 60 y de la mano del éxito de la Invasión británica, las bandas beat uruguayas alcanzaron un pico de popularidad en la Argentina. Los sellos discográficos comenzaron rápidamente a contratar bandas uruguayas de rock para promover en la Argentina, como Los Walkers, Los In y The Seasons. Programas musicales argentinos de televisión, como el exitoso Escala musical, también fueron un trampolín hacia la popularidad para muchas de estas bandas. La razón por la cual los grupos uruguayos se hayan movido masivamente hacia la Argentina (un país con una población diez veces mayor y una enorme ciudad como Buenos Aires), debe encontrarse en la existencia de un mercado de consumo y una industria musical, considerablemente más amplias que las que existían en el Uruguay. En aquel entonces era impensable que una banda de rock latinoamericana pudiera tener éxito internacional. El éxito de las bandas uruguayas fue una notable excepción.

De entre todos los grupos uruguayos, Los Shakers (Hugo Fattoruso, Osvaldo Fattoruso, Roberto “Pelín” Capobianco y Carlos “Caio” Vila) se destacaron en particular. Si bien eran un grupo beat inspirado abiertamente en los Beatles, su sonido se destacó con un estilo propio, una notable calidad musical en sus interpretaciones y originalidad en muchas de sus composiciones. Su éxito de 1965, “Rompan todo” (Break it all), aún en la actualidad goza de gran popularidad y es asociada en la Argentina con los inicios del rock mundial, muchas veces sin saber que se trata de un grupo uruguayo. Los Shakers comenzaron a presentarse en vivo en muchos programas de televisión de Argentina y del extranjero, pero debido a su decisión de no desarrollar las letras de sus canciones en castellano, su popularidad decayó:

Nunca se nos ocurrió que podíamos hacer letras en castellano. Eso fue un invento argentino.

El arte libre y el Di Tella

A mediados de la década del 60 se había desarrollado en Buenos Aires, un ambiente de artistas e intelectuales pop, que cultivaban una actitud de experimentación y desarrollo de nuevas formas culturales, conectadas con las tendencias internacionales, pero al mismo tiempo de fuerte impronta nacional. Entre ellos había poetas como Roberto Jacobi (más adelante letrista de Virus), el escritor Copi, el pintor Pablo Suárez, la escultora Marta Minujin con su Menesunda y la idea de arte participatorio, el fotógrafo Oscar Bony. Sus lugares de reunión eran el Instituto Di Tella y la Galería del Este, en la calle Florida.

“Naufragar” y cantar rock en español

Hacia 1965, el rock se desarrollaba rápidamente en la Argentina. Cuando las invasiones uruguayas y británicas todavía estaban fuertes, otras corrientes empezaron a contribuir al incipiente rock argentino. En la televisión, programas como Ritmo y Juventud y El club del clan, con cantantes como Palito Ortega y Chico Novarro, introdujeron un pop alegre y romántico.

Pero fue en la escena underground donde las piezas fundamentales del rock argentino emergieron. “Hippies” y rockeros se reunían donde podían, como Plaza Francia y bares de trasnoche. En los primeros bares de jazz, como «La Cueva» y «La Perla del Once», artistas como Moris, Pajarito Zaguri, Javier Martínez, Miguel Abuelo y Tanguito se juntaban a mediados de los años ‘60 para intercambiar ideas. Una actitud común los reunía: el amor por el rock y la vocación de “naufragar”.

El corazón, el espíritu de la movida no era intelectual, era musical, divagante… El naufragio creativo…
Lo que pasa es que había una diferencia entre nosotros y las generaciones anteriores, los intelectuales, los artistas plásticos, los poetas y periodistas beatniks argentinos: nosotros no queríamos juntamos un par de horas a conversar en un café, queríamos vivir las veinticuatro horas. La vida libre era la obra de arte. Vivir la vida sin ataduras y descubriendo la belleza del mundo, ¡mira que propuesta!
Porque… ¿Qué es el naufragio? Es llevar la charla, la creatividad, la amistad y el amor hasta el fondo. No aceptar horarios que corten las ganas de inventar o de estar juntos. Eso era lo que nos proponíamos, que después en muchos casos derivó en un delirio incontrolable. Pero había que probar. (Pedro Pujó)

Al comienzo, como lo hacían las bandas uruguayas, los rockeros argentinos se limitaban a realizar covers en inglés, ya que el rock en español “no sonaba bien” a los oídos de ese momento.

El tema era que nosotros tocábamos temas de otros músicos ingleses porque era la onda en ese momento. El tipo que cantaba en castellano era un grasa, cómo ibas a ser argentino, tenías que ser de mínima inglés. Nosotros tocábamos en inglés porque le rendíamos pleitesía a esa idiotez, hasta que empezamos a escuchar a otros tipos que pelaban una música hermosa, con un lenguaje que entendíamos perfectamente y además hablaba de nosotros mismos. Entonces dijimos “qué inglés ni qué inglés, cantemos en castellano.

Uno de los primeros pasos fue un álbum grabado por Los Gatos Salvajes en 1965, con diez temas propios en español. En 1966, Los Beatniks, de los cuales Moris y Martínez eran miembros, comenzaron a llevar al rock argentino en la lenta transición de simples imitadores a un estado musical más creativo. Formados en Villa Gesell, grabaron en español el que es considerado como el primer single del rock argentino: «Rebelde» / «No finjas más».

Ese mismo año, la revista estudiantil-adolescente Esta Generación, de un grupo de estudiantes secundarios del Nacional Buenos Aires, entre los que se encontraban Javier Arroyuelo, Silvio Ramaglia y Hernán Puyó, difundió una convocatoria del “poeta” Pipo Lernoud para realizar un encuentro juvenil en la plaza San Martín, de “todos los jóvenes con nuevas ideas y pelos largos”, para el 21 de septiembre, Día del Estudiante.

La balsa

El hito definitivo del rock argentino fue el grupo Los Gatos, banda que creó su propio material. Después de formarse como banda oficial de «La Cueva» a comienzos de 1967, la banda lanzó el 3 de julio un simple: “La balsa“, una canción compuesta por Tanguito y Lito Nebbia, en el Lado A y «Ayer no más», en el Lado B. El disco fue un éxito masivo y vendió en torno a las 250.000 copias.

Escuchábamos generalmente música inglesa porque era lo único que se escuchaba. Hasta que empezó a aparecer los Gatos, apareció La Balsa. La primera vez que la escuché en la radio me resultó bastante curiosa esa música. Y la empezamos a escuchar varias veces y por un contacto que teníamos conocimos a los Manal y ahí terminamos de enloquecer, porque no nos imaginábamos que se pudiera cantar blues así. Nosotros veníamos de escuchar a Palito Ortega y Leo Dan con todo lo que me gustaba… (Ricardo Soulé)

Charly García ha destacado la impronta personal de Litto Nebbia en la definición del estilo original del rock nacional argentino, diciendo que «sin Nebbia no hubiera existido Javier Martínez, ni Spinetta, ni yo». Litto Nebbia, el único músico del nucleo inicial, estableció un estilo de rock moderno con resonancias sudamericanas -emparentado con la bossa nova– y fuerte vocación de masividad. Sin embargo, el éxito de La Balsa no llevó a un interés por parte de las discográficas y los medios de comunicación masiva de difundir el recién nacido estilo del rock nacional, llamado entonces también música progresiva.

La difusión masiva entonces comenzó a ser realizada por medios propios. En 1968 se publicó el primer número de la revista de rock Pinap, y se fundó el primer sello discográfico argentino de rock: Mandioca. Fueron estas dos empresas las que impulsaron el proceso de masificación del rock en español, a través de artículos, reportajes e imágenes de los músicos y las bandas argentinas, en el primer caso, y discos en el segundo. Por otra parte, tanto Pinap como Mandioca comenzaron a organizar recitales cada vez más masivos.

La revista Panorama relataba casi con desprecio el primer recital organizado por Mandioca el 12 de noviembre de 1968, en ocasión del lanzamiento inicial del sello:

Recital de canciones por Manal, Cristina Plate y Miguel Abuelo. Sobrevivientes de la tribu seudo-hippie de Plaza Francia, diezmada en parte hace un año por la tijera policial, numerosos jóvenes de sexos indefinidos con disfraz bohemio y algunos “notables” invitados especialmente, atestaron la sala Apolo durante la sesión inaugural de un ciclo auspiciado por “Mandioca”, nuevo sello grabador capitaneado por el ahora barbado editor Jorge Alvarez y tres adolescentes de espíritu aventurero…
Una lánguida partidaria de este tipo de eventos explicó: “Nunca haremos nada importante. Sólo nos resta destacar nuestra insignificancia.” Lo hacen tan bien, que el “arte” de aburrir tiene en ellos a sus estrellas máximas.

En 1969 cuatro grandes festivales de la autodenominada “música beat” se llevaron a cabo: los conciertos June Sunday, Festival Nacional de Música Beat, Festival Pinap y Festival de Música Joven.

Durante este tiempo se formó Almendra, de Luis Alberto Spinetta —una de las bandas más importantes de esta etapa— y Manal, un exitoso grupo con orientación hacia el blues. Junto con Los Gatos, estas tres bandas son consideradas como la trilogía fundacional del rock argentino. Sin embargo, ninguno de estos grupos tendría una historia muy larga; de hecho, muchas de estas bandas se disolvieron a principios de los años ‘70.

Almendra se separó en 1970. Spinetta formó entonces Pescado Rabioso, y los demás miembros Color Humano y Aquelarre. A principios de la nueva década, destacaron también Vox Dei, cuya mezcla de hard rock y melodías sutiles refrescó el movimiento. Su álbum La Biblia es uno de los discos definitivos de comienzos de la década.

Esta primera escena del rock argentino estuvo caracterizada por una gran cantidad de cambios en las formaciones de las bandas, y hasta intercambios de miembros entre ellas, o miembros de diferentes grupos formando agrupaciones nuevas.

A comienzos-mediados de los años ‘70 se produjo un recambio generacional, en donde la primera generación de bandas de rock argentino le pasaría el legado a una nueva camada de artistas que diversificaron aún más al rock argentino, tomando cada vez más independencia creativa del rock estadounidense e inglés.

Rock acústico y rock pesado

A comienzos de los ‘70 se produjo la primera diversificación real del rock nacional. En realidad, la división se había producido un tanto antes, cuando algunas bandas comenzaron a tocar un rock más pesado; mientras que el mundo entraba a la época del heavy metal. Entre estas bandas estaban Pescado Rabioso, Vox Dei y Billy Bond y la pesada del rock. Pero de todas las bandas de heavy metal, Pappo’s blues se convertiría en la banda de metal y blues más influyente de su época, llegando a obtener reconocimiento en el exterior (y hasta tocando con B.B. King en la ciudad de Nueva York).

El festival B.A. Rock

Por otro lado, el primer festival B.A Rock, organizado por la revista Pelo contó con varios de los artistas y bandas que encabezaron el movimiento acústico del rock: Gustavo Santaolalla formando Arco Iris; León Gieco que combinaría el rock y el folk; Sui Generis y el comienzo de la carrera musical de Charly García; Raul Porchetto y Pedro y Pablo, entre otras bandas. Estos grupos no solo se inclinaron hacia el folclore argentino en busca de inspiración, sino también hacia otros sonidos latinoamericanos.

La proliferación de estas bandas y su creciente popularidad, sumado al hecho de que a comienzos de la década se dio el auge del movimiento hippie en la Argentina, llevaron al acusticazo de 1972. En ese año también murió Tanguito, aplastado por un tren. La película Tango Feroz retrataría su vida. 1972 traería al Rock Argentino una ola de violencia en algunos recitales, como el que ocurrió en el Luna Park en octubre, cuando la policía irrumpió en un recital a reprimir. Billy Bond comenta que

«Eran momentos de represión, eran momentos en que el sistema estaba apretando mucho, era una cosa muy pesada, el rock and roll, era una cosa absolutamente marginal, era una cosa que era de otro mundo y te trataban como si fueras guerrillero.»

Varias bandas de rock acústico ganaron popularidad, como Vivencia, Pastoral y Alma y Vida. El éxito del acusticazo llevó al rock argentino a una nueva era.

Mientras los años ‘70 avanzaban, el rock acústico continuó como uno de los estilos más populares en el país, con las bandas arriba mencionadas -y otras- dominando las listas y los gustos musicales. Y por primera vez en su historia, el rock argentino comenzó a aparecer en el exterior: Sui Generis y Pastoral ganaron cierta popularidad en otros países de Latinoamérica y el segundo grupo hasta llegó a editar un EP en Japón.

Destaca, en esta controvertida década, el primer documental sobre rock nacional que retrataba uno de los más populares festivales de musica en la historia argentina: “Buenos Aires: Rock hasta que se Ponga el Sol”

Adiós Sui Generis

Sui Generis, banda integrada por Charly García y Nito Mestre, comenzó a pasar de un rock clásico y acústico a un sonido más eléctrico y visceral. Paralelamente, en la escena underground argentina, había bandas nuevas con un sonido diferente del rock acústico y el pesado; influenciadas por un sonido acústico más experimental, el tango y el rock progresivo inglés. El rock progresivo argentino alcanzaría su pico de popularidad en 1975.

En ese mismo año, Charly García y Nito Mestre decidieron terminar con Sui Generis, dando dos conciertos despedida en el Luna Park el 5 de septiembre de 1975 ante 30.000 personas. Historiadores han llegado a ver a los conciertos despedida de Sui Generis como el final del período fundacional del rock argentino. Para entonces el rock nacional se había convertido en un género masivo, sobre todo entre los jóvenes de clase media.

Coincidentemente, la violencia política y social creciente en la Argentina, desembocaría en el golpe de estado del 24 de marzo de 1976, que llevaría la violencia al paroxismo imponiendo un régimen de terrorismo de estado que causaría 30.000 desaparecidos y llevaría al país a una guerra contra el Reino Unido, en los siguientes ocho años.

Epílogo

También, varias bandas argentinas dejarían el país e irían a Europa, especialmente a España, entre las que se cuentan Moris y Aquelarre. La dictadura franquista en España estaba casi en su final, y el rock español se encontraba en su infancia, con bandas como Triana, Tequila y Asfalto. En España, los grupos de rock componían sus canciones principalmente en idioma inglés y no fue hasta la llegada de bandas argentinas y sus canciones en castellano que las agrupaciones locales empezaron a componer en su propio lenguaje; cambiando por siempre el desarrollo de la música rock en España

El período clásico del rock argentino estaba casi completamente finalizado hacia 1976, año del último golpe de estado que sufriría la Argentina. A partir de ese tiempo, el rock argentino pasó a una etapa de mayor sofisticación, experimentación y una música más conceptual. Sin embargo, unas pocas bandas acústicas como Pastoral y Nito Mestre y Los Desconocidos de Siempre seguirían teniendo éxito.

Hasta donde tengo yo entendido, la Argentina fue el primer lugar donde hubo un movimiento sólido y una consistencia a través de los años y respuesta del público. En un ambiente muy hostil porque se desarrolló en plena época de los militares. Entonces eso fue tema de discusión y tema de estudio. Es tema de estudio el por qué, siendo tan evidente el grito de libertad del roquero de la década de los ’70s, en un medio tan hostil, cómo pudo sobrevivir si lo más lógico era que los pasaran por la máquina a todos. Y sin embargo no fue así…(Ricardo Soulé)

Los años de la dictadura, en una América en la que prácticamente desapareció la democracia, serían una edad media cultural, en la que el rock nacional adoptó una posición de “supervivencia” como el resto de la sociedad y sus manifestaciones. En esa edad media asomaría la cabeza dejando testimonio artístico y humano, Serú Girán.

A fines de 1983, luego de un genocidio que causó 30.000 desaparecidos y una guerra contra Gran Bretaña, la dictadura colapsó dando paso a una democracia de transición. El rock nacional vería entrar una nueva generación de adolescentes con nuevas ideas sobre el rol de los jóvenes en las democracias postdictatoriales que comenzaban a aparecer en Iberoamérica. Entre ellos se destacaría Soda Stereo que haciendo pie en la Argentinan y su ya tradicional “rock nacional”, sería el factor determinante para el nacimiento de un nuevo movimiento, ahora continental, el del rock latino o iberoamericano, al punto de que comenzarse a preguntar si tiene sentido seguir hablando de “rock nacional”.

Una respuesta to “Historia del Rock en Argentina”

  1. holaa… queria saber si me podias detallar las influencias extranjeras del rock acústico como bob dylan, y la singularidad de el cantautor luis alberto spinetta

    graciasss

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