2 de Octubre……¿No Se Olvida?

— La plaza de las tres culturas, Tlatelolco, México, la movilización de estudiantes más grande y basta que se tenga memoria y que difícilmente se podrá repetir. La época del movimiento “Hippie”, los estragos de la guerra fría y la lucha anticomunismo de América, de pronto, las bengalas iluminaron el cielo y todo se comenzó a teñir de rojo. No se respetaba a mujeres ni a menores de edad, la confusión hizo presa del pánico a los asistentes, los discursos ni siquiera se pudieron concluir, gritos, sangre, tropeles de jóvenes que huían despavoridos, aterrados por la represión de su gobierno, de ese gobierno que solo sabía de juegos olímpicos, que no se acordaba que las generaciones de estudiantes universitarios y de nivel medio superior estaba presentes para transformar la vida activa y política de toda una nación. —

Las tanquetas y los soldados llenaron rápidamente la plaza que momentos antes fuera escenario pacífico de niños y jóvenes que solamente en muchos casos asistieron “para ver que onda”.

Unos guantes brillaron o mejor dicho, “lucieron” en las manos de unos individuos vestidos de civiles pero con pelo muy corto, estilo militar que momentos antes estaban confundidos entre las multitudes; eran tantos que no parecía extraño, lo mas extraño es que la moda y la tendencia dictaban el pelo mas largo y suelto, cuanto tardamos en entender que estaban ahí para someter de primera mano.

De pronto “pum”, “pum”, y los gritos se dieron en masa, estábamos espantados sin saber para donde correr, recuerdo a Mary y a Claudia que estaban unos segundos antes junto a mí y al comenzar la corredera las perdí de vista, a Claudia no la volvimos a ver, de hecho sus papás tampoco supimos nada de ellos; eso fue el principio, al sonido más seco del “ta ta ta ta ta ta” de las armas y el ruido pesado de las llantas de las tanquetas se confundían con el griterío de los soldados, todos gritando “párense ahí cabrones”, los mas temerosos se tendían en el suelo, yo solamente pensaba en correr, no conocíamos el lugar y solo sabíamos que era ahí el punto de reunión.

Se seguían escuchando tiros y gritos, corríamos por una especie de corredor techado, eran recién construidos; la imágen  se miraba como en un hormiguero cuando lo pisas, todos tratando de salvar nuestras vidas, queriendo llegar con la familia.

Mentalmente decías “que pendejo, me hubiera quedado en casa si mi papa se entera estoy muerto, me va a sacar de la escuela y me pone a trabajar”, algo parecido estaba pensando hasta que un carro tipo tanque estaba en una de las calles por donde íbamos corriendo, los soldados nos apuntaban de frente y sentía un frío y un sabor amargo en mi boca, era el miedo.

Al vernos parecía que estaban en la guerra de Vietnam, nos miraban con un reflejo de odio en sus ojos como si nosotros fuéramos de otro país, primero lanzaron  uno o dos tiros al aire, no lo recuerdo bien. pero si recuerdo cuando uno de ellos, quien parecía su líder gritó –“párense ahí pinches revoltosos, ¿muy chingonsítos no? a ver donde están sus líderes ahorita; se los va a cargar su puta madre ¿me entendieron?”– en ese momento al decir eso, ya estábamos con las rodillas en el piso, no conocía a quienes estaban a mi lado y algunos que no hicieron caso y corrieron otros soldados se abalanzaron sobre ellos, a uno que brinco las plantas del jardincito lo traían con la cara ensangrentada y de los cabellos, los demás no se que les pasó, pero si recuerdo que escuche unos disparos y ví brillar unas luces por ese mismo rumbo.

Al acercarse, ya no estaba solo el militar, venia con otros dos, “ya tenemos a estos mi capitán, ¿que se procede?” –“pues ablandenlos un poco y mándenlos a la unidad con los demás” —

La orden no se hizo esperar, una patada en el abdomen me hizo caer de frente, las rodillas en el piso no tenían fuerza para sostenerme, se me obscureció todo de momento, solo a lo lejos con las manos en el abdomen escuchaba cómo los que estábamos cerca nos quejábamos de la misma forma.

Un tirón en el pelo logró hacerme levantar la cabeza, después un puño que sentí como de hierro que se impactaba en mi cara hizo recorrer en mi rostro un calor que me resultaba familiar, el sabor de la sangre en mi boca es inconfundible, –“ya no me pegues, por favor, ya no me pegues”– le gritaba llorando al soldado que me sostenía del cabello. –“no llores como niña cabrón, aguántese, ya la hicieron ¿no?, ahora la van a pagar”–

La dignidad o lo que quedara de ella me  hacia estar mudo, a la órden de –“pongan las manos en la cabeza hijos de su puta madre”–, todos como autómatas levantamos los brazos, –“formen una sola fila, y cuando les diga van a caminar siguiendo al cabo, al que se salga le meto un pinche balazo, ¿entendieron?”–  nadie contestó, solo, mudo, sin esperanza me preguntaba que me pasaría entonces, fuimos siguiendo al soldado que nos indicaron, mi boca estaba hinchada y la sangre se me estaba secando, me parece que en el impacto de la culata del rifle había perdido y me había tragado uno o dos de mis dientes, ya no tenia mas lagrimas, solo sentía miedo, mucho miedo.

Nos acercamos a unos autobuses, los recuerdo bien, eran unos “delfines” donde estaban subiendo gente, pero en el suelo había muchos muchachos tirados en el piso, todos boca abajo y otro soldado les estaba gritando.

Parece que les preguntaba nombres, no puse atención pero al ver que uno de los camiones arrancaba lleno de muchachos y soldados de escolta me preguntaba a donde los llevarían.

–“Como te llamas..”– Me preguntaba una voz que al momento de escucharla me hizo dejar mis pensamientos, “Pepe”, le contesté; –“Bién cabrón, dime tu nombre completo”– “José de Jesús González Rivera”; “¿por que estabas en el motín?” me preguntó; –“Yo no sabia nada, unos cuates me dijeron que viniéramos a ver el desmadre que se iba a hacer y….”; –“Donde estudias güey”–; “en la prepa…”; –“A ver tu credencial, saca todo lo que tengas en tus bolsas y ponlo en tus pies”–.

Como robot, obedecí lo que me solicitaba, en ese momento le dí vuelta a mis bolsillos hacia afuera, saque mi cartera, no recuerdo exactamente cuanto dinero era lo que llevaba y la verdad no me importó, me dijo –“levanta la cartera y dámela, ¿ahí viene tu credencial?”–; “si señor”; –“a ver, pásamela”–.

Me agache y le entregué la cartera, la abrió y se dió cuenta que tenia apenas 16 años, –“pero si eres un pinche escuincle cabrón, ¿que chingados hacías aquí eh?”–; “ya le dije señor, que…”; –“nada, nada, cállate pinche mocoso, mira, quítate tu reloj y ponlo en el piso, cuando yo te diga te vas a voltear, hacia la calle que esta detrás de tí, ¿entiendes?”–; “si señor”; –“bueno, después vas a caminar de frente y no quiero que te pares, cuando llegues a donde están las unidades que ves allá, les vas a mencionar si te preguntan algo, *halcón libre*, ¿comprendiste?”–; “si señor”; tontamente me iba a agachar cuando escuche su voz, –“¿que haces pendejo, listo?, solo recuerda que en tu credencial viene tu calle y tu casa, voalteate y camina”–

No caminaba, casi corría al ver una oportunidad de sentirme libre, pase por entre dos carros que tapaban el paso en una de las calles y no me preguntaron nada, al caminar como 100 pasos después de los tanques, comencé a llorar de forma amarga, no sabía donde estaba, nunca antes me había paseado por Tlatelolco, me dijeron al preguntar que estaba en la colonia peralvillo, la gente me veía pero nadie me decía nada, lo mejor que se me ocurrió fue parar un taxi, cosa difícil por que no pasaba ninguno, por fin un taxista se detuvo, los demás no querían parar; y me dijo, -“¿donde vas hijo?”-; yo le mencioné “voy para la colonia condesa señor”.

“súbete, apúrate, solo espero que no me paren por tu culpa”

Fue cuando llegue momentos después a mi casa, al atravesar el taxi por donde estaba más complicado, todavía se escuchaban algunos disparos y yo me hundí en el asiento para que nadie me viera; al llegar a casa mi madre y mi padre no estaban, me estaban buscando, mi hermana menor Sandra me lo comentó al llegar, creí que al llegar mis padres mi papá me hiba a matar, hasta que despues de las 12 de la noche escuche parase el carro fuera de la casa, me asomé a la ventana y eran ellos, mi madre venia llorando, tenia una cara de espanto que no podría describir y mi padre estaba pálido, se veía muy preocupado; entraron corriendo a la casa gritandole a mi hermana, -“Sandy, ¿ya llegó tu hermano?”-, como la niña ya estaba dormida salí con la cara hinchada todavía y le dje a mi papá, “ya se durmió papá”, el se acercó y mi madre corrio a abrazarme, no se si lo hizo para protegerme, pero me beso y me dijo “¿estas bien pepé?; bendito dios que ya estas en casa”, fué cuando vi a mi padre caminar al sillon y derrumbarse en el, “fué una masacre, una verdadera guerra, en que pinche país vivimos, como se les ocurre a esos pendejos atacar a jóvenes y niños inocentes con oldados, son estudiantes, el futuro de nuestro país; mis muchachos, pobres de mis muchachos”, me miro a los ojos y ví como estaban humedos de rabia y tristeza, me acerqué a el y le dije, -“perdoname papá, no sabía que iban a mandar soldados”-; no tuve respuesta, solo senti su mano firme y ferrea al abrazarme y decirme, –“Te quiero mucho hijo, por favor no digas a nadie que fuíste a ese mitín, ¿me entiendes?”–, yo asentí con la cabeza, –“por lo pronto, no creo que mañana tengan clases en tu escuela y yo por mi parte, voy a solicitarle mi cambio de plaza al director, o me voy a otra escuela, en este pinche país matan niños, ¿que quieren que les enseñemos entonces?; Era una carnicería hijo, la sangre corría por las calles, los jóvenes eran torturados, todos estaban golpeados y habia muchos heridos, parecía campo de batalla, todos tirados en el suelo. Por favor trata de olvidarte de este día, no lo meciones para que no te persigan las autoridades”.

Me obsequió mi mamá después de curarme los golpes, un buen café y un pan, decía que con el susto era mejor no comer nada mas pesado y me recomendó lo mismo que mi padre; “olvidate de esto hjo, esto es una mala pesadilla”.

Hasta la fecha sigo siendo amante del rock, de la época libre y de las ideas de paz, hay pocas canciones de la banda que rememoren este día; pero para mí, prefiero sepultarlo en el pasado; en un pasado del México donde pasan las cosas pero nunca pasa nada (palabras de Saúl Hernández), por eso, el 2 de octubre ya no me recuerda nada…..fin *** (ver nota del autor).

Y que sigan las cosas…en este espacio de rock y cultura es imposible no hacer de esta fecha un festival si fuera necesario, en México para las generaciones posteriores la vida cambió gracias a los valientes que dieron su sangre ese 2 de octubre del 68.

Extraigo un fragmento de una rola que dice…

Reciba usted un saludo de toda la banda.

Reciba usted un saludo de toda la banda.

Rastreando a mi cuate la tira ladró,

cuando era estudiante, cuando el apañón,

mi amigo “enemigo de la corrupción”,

de puro coraje ora es senador.

Y en 68 todos saben bien solo hubo olimpiadas,

recuérdenlo bien,

medalla de oro para el pelotón

la racia de bronce,

la sangre regó

Hoy a 40 años de este movimiento contracultural y revolucionario, queremos aquí en Rockulto hacer honor y homenaje a aquellos quienes ayudaron a la formación de México, que permitieron después de este movimiento el nacimiento de los “hoyos funk”, quienes le dieron alas y voz al sentido de libertad de las generaciones actuales y ojalá en un futuro próximo se pueda descorrer la venda de aquellos obscuros sucesos del 2 de Octubre de 1968.

Como última referencia los invitamos a ver los videos o escuchar las rolas que mencionan o hablan de este día y de estos movimientos de jóvenes que valientemente expusieron su vida, su voz y sus ideales para que las actuales generaciones de hombres y mujeres pudieran vivir en el México que somos hoy en día.

–Te recomendamos abrir cada uno a la vez–

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Gracias a cmcorp00 por subir estos videos.

Acerca de la historia inicial:

***Nota del autor: la historia anterior es ficticia, cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia*

jejejejejeje….

Una respuesta to “2 de Octubre……¿No Se Olvida?”

  1. hola aqui a varios meses del proximo 2 de octubre y pretendiendo que no sea olvidado en nuestra facultad de ciencias humanas en la UABC y realizar algo realmente conmemorativo; Encontre este escrito de ustedes, me parecer importante expresar mi opinion al respecto, pues creo que utilizar la palabra FESTIVAL no es lo adecuado cuando se trata de recordar, refelxionar y analizar la situacion que sucito en 1968, ya que festival suele utilizarse para festejar y creo que lo que buscamos no es festejar el termino podria ser CONMEMORAR!!!.

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